Declaración de Dariel Fernandez, sobre la Audiencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos Relacionada con Propiedades Cubanas Confiscadas
Ya es suficiente. Durante más de seis décadas, la familia criminal comunista y socialista Castro en Cuba ha construido su poder y su fortuna mediante el robo y la represión, confiscando viviendas, tierras y negocios al pueblo cubano y utilizando esa riqueza robada para sostener la tiranía. El paso del tiempo no borró esos crímenes, ni borrará el derecho de las víctimas a la justicia.
La magnitud de esa corrupción está bien documentada. Forbes estimó en su momento que la riqueza personal de Fidel Castro ascendía aproximadamente a 900 millones de dólares, supuestamente superando la de la Reina de Inglaterra en ese entonces. Ese es el legado de la familia criminal Castro: lujo construido sobre propiedades robadas mientras el pueblo cubano soportaba escasez, represión y pobreza.
Es inaceptable que cualquier empresa obtenga ganancias haciendo negocios con ese régimen, especialmente sobre propiedades tomadas ilegalmente, a menudo a punta de pistola y bajo amenazas de prisión, tortura o muerte. La propiedad robada no se vuelve legítima con el tiempo, ni la ganancia borra la injusticia.
Hoy, la Corte Suprema de los Estados Unidos está escuchando casos presentados por ciudadanos estadounidenses cuyas propiedades fueron confiscadas por la dictadura cubana. Este momento representa un paso importante hacia la rendición de cuentas para generaciones de familias que lo perdieron todo, y para los cientos de miles de exiliados que reconstruyeron sus vidas aquí en el Condado de Miami-Dade.
El Título III de la Ley Helms-Burton fue creado con este propósito: garantizar que quienes se benefician de propiedades confiscadas rindan cuentas y que las víctimas tengan una vía legal para buscar una justicia largamente esperada.
Como alguien que proviene de esa isla y ha visto de primera mano lo que destruye el comunismo, me mantengo firmemente junto a cada víctima que busca justicia. Los derechos de propiedad, la libertad y la democracia son inseparables, y la justicia demorada nunca debe convertirse en justicia negada.
Dariel Fernandez
Recaudador de Impuestos
Condado de Miami-Dade

